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INFECCIONES DENTALES
Rehabilitación Bucal Estética y Reconstructiva
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Dra. Felícitas Escudero Suárez . Cirujano Maxilofacial
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Los dientes y las encías pueden albergar infecciones, que se localizan, según los casos, en la raíz del diente, en la encía o en el hueso que lo sostiene. El origen de la infección es con frecuencia una mala higiene de la boca y de los dientes.

Las infecciones que afectan a la cavidad bucal pueden clasificarse en dos grandes grupos según su origen:
a) Odontogénicas: caries, pulpitis, absceso periapical, gingivitis, periodontitis, pericoronaritis, osteítis e infección de los espacios aponeuróticos.

b) No odontogénicas: infecciones de la mucosa oral, infecciones de las glándulas salivales, etc.

Los dientes pueden ser sede de abscesos, bolsas de pus localizadas en los tejidos que rodean la raíz de una pieza dental infectada. Cuando se infecta la encía (gingivitis), la afección se puede complicar con la afectación de los tejidos que fijan y sostienen el diente en los maxilares (parodontitis) y dar lugar al descalce del diente o a su caída.

Absceso dental
Se debe a una infección no tratada de la pulpa, tejido formado por nervios y vasos sanguíneos que está situado en el interior del diente. Una vez destruida la pulpa, la infección llega al hueso de la mandíbula. Con frecuencia, la infección de la pulpa es consecuencia de una caries; más raramente, de una fractura dental o de una enfermedad de las encías.
Infección de las encías
La infección de las encías, o gingivitis infecciosa, está provocada con frecuencia por un cepillado incorrecto de los dientes, que ocasiona la acumulación de placa y sarro que contiene un gran número de bacterias. Las toxinas producidas por estas bacterias irritan la encía y la infectan.

Síntomas. La gingivitis produce una hinchazón anormal de las encías, que están enrojecidas y muy sensibles; también sangran con facilidad, especialmente durante el cepillado de los dientes.

Complicaciones. Cuando no se trata, la gingivitis puede evolucionar hacia la inflamación de los tejidos de sostén del diente (parodontitis): el hueso donde se inserta el diente se deteriora poco a poco y existe riesgo de descalce de los dientes. Cuando el hueso está completamente destruido, se habla de parodontólisis. Ésta se acompaña de desprendimiento de la encía alrededor del diente. La parodontólisis es la causa esencial de la pérdida de piezas dentales a partir de los 30 años.

Alveolitis dental
Es la infección de uno de los alvéolos, cavidades de la mandíbula donde se encajan los dientes. Se presenta, generalmente, después de la extracción de una pieza dental que con frecuencia ya está infectada. Provoca un dolor lancinante que no cede con la administración de analgésicos (medicamentos contra el dolor). El tratamiento se basa en la aplicación local de un antiinfeccioso y un calmante, en ocasiones, junto con la administración de antibióticos y de antiinflamatorios. En algunos casos, se ha de practicar un raspado del alvéolo donde se inserta el diente o la ablación de un fragmento de hueso necrosado. La infiltración de un anestésico en un punto determinado de la mejilla o en una zona superior adecuada con frecuencia calma el dolor de forma inmediata.

Las infecciones odontógenas afectan a todo tipo de población y presentan una gran diversidad de formas clínicas: caries, gingivitis, periodontitis, pulpitis, absceso periapical y pericoronaritis (algunos autores incluyen también la periimplantitis)(1,19,20). De todas ellas las más frecuentes son las tres primeras.


1. La caries es de curso crónico; causada por los productos químicos de los gérmenes acidógenos que destruyen los tejidos duros dentales. Son fundamentalmente streptococos y lactobacilos que se encuentran formando parte de la bioplaca dental situada sobre la superficie del diente. Clínicamente en sus fases iniciales es asintomática, pero cuando en su progresión alcanza capas de los tejidos dentarios más profundos, aparecen síntomas de una pulpitis.

2. La pulpitis, es una inflamación de la pulpa dentaria causada por la invasión de los gérmenes orales, bien por progresión de una caries o de una enfermedad periodontal, bien por vía retrógrada, desde una infección periapical. Aunque se presenta como un cuadro agudo, en realidad traduce, en la mayoría de los casos, la exacerbación de una inflamación crónica.
3. El absceso periapical cursa con inflamación de los tejidos periapicales que ocasionan una clínica de dolor sordo y bien localizado, referido al diente afecto. Este dolor aumenta con la masticación o a la percusión, a veces con salida de exudado purulento por vía alveolar.
4. Las infecciones periodontales están producidas por bacterias provenientes de la placa subgingival. En la gingivitis el proceso inflamatorio está limitado a la encía, causado por un aumento de la masa bacteriana o por cambios en su composición. La forma clínica de mayor prevalencia es la gingivitis simple que cursa con inflamación, enrojecimiento de la encía y tendencia al sangrado tras las comidas y el cepillado.
5. La pericoronaritis es una infección aguda que se localiza en los tejidos que recubren la corona del diente parcialmente erupcionado. Suele aparecer sobre todo asociada a la erupción de los terceros molares (cordales o “muelas del juicio”), y generalmente entre los 20-30 años de edad. Puede dar una clínica aguda o crónica asociada a un cuadro de fiebre, malestar general y adenopatía.
Dra. Felícitas Escudero Suárez / Cirujano Maxilofacial de Toluca
Diagonal Antonio Torres No. 102, casi esquina con Heriberto Enríquez, a dos cuadras
de Tollocan sobre Heriberto Enríquez, Col. Universidad, Toluca, Edo. de México
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